Evitemos 111 mil frustraciones

El primer problema que me genera la foto

Foto presentación del programa 111 Mil. Con todo respeto a todos los funcionarios aquí en pantalla, falta juventud en la implementación del programa; y mujeres también. Resolver el problema no es sólo un tema de presupuesto.

¿De qué va el programa?

¿En qué ambiente se cursará?

No voy a romper la incógnita de por qué esta foto en el epígrafe; seguí leyendo y te enterarás

Ni enseñar a programar, ni aprender a programar son tareas simples

El programa no motiva

  • No deja en claro qué posibles tareas hace un programador (y no, no es hacer videos graciosos como hace Mark Zuckerberg con su familia).
  • Los cursos no contemplarán nada de la vida diaria de los participantes, no se verá cómo hacer apps, como hacer páginas web, cómo hacer algo útil que motive al alumno a continuar el curso. Algo que se lleve a su casa y lo pueda mostrar con orgullo.
  • En el temario se indica que se le enseñará las bases de lógica, algoritmos, estructuras de datos, algo de Java, base de datos (MySQL — en inglés) y orientación a objetos. Carlos Palotti aclara que no se verá “nada de Web, nada de Mobile”. así que es todo muy teórico o práctico aburrido, casi como para entrar a trabajar como junior de una entidad bancaria en la década del 90. Si bien es correcto que con esas bases para aprender a programar luego se puede seguir con cualquier otra cosa, el problema es cómo mantenés el interés de los alumnos durante 10 meses cuando no ven nada tangible. Más siendo alumnos inflados en motivación, personas que no tenían pensado estudiar programación, alumnos que no estaban tan convenidos que programación les gustaba. Tengo experiencias concretas para compartir al respecto.
Las presentaciones no cumplen con lo que es una buena presentación de un curso moderno.
  • Parte de las presentaciones Powerpoint que se usarán en el curso se están publicando en una cuenta de Github con lo que se puede comprobar que los cursos se los está planteando de la forma más aburrido-académica posible. Slides con mucho texto, que le habla a gente que ya sabe.
  • ¿Es Java lo más cómodo y efectivo para enseñar a programar de cero hoy? ¿Todos tienen computadoras en sus casas para practicar? ¿No es más probable que tengan celulares y tablets hoy en día a nivel masivo? Entonces, estaría bueno evaluar sistemas y metodologías que le permitan al alumno aprender las bases de programación aplicándolas en cualquier dispositivo, no sólo como era en la década del ‘90.
  • No despierta el interés que cada participante pueda tener; no habrá charlas motivadoras contándoles a los aspirantes qué es programar juegos, qué es programar apps, qué es realidad virtual, el internet de las cosas, qué es programar sistemas empresariales, etc. Les propuse ad-honorem dar alguna de estar charlas en el marco del programa dado que ya lo he hecho en varias oportunidades con alumnos de secundario y terciario en Argentina y otros países. Me agradecieron y me dijeron que no hay lugar para eso en el programa, que dependerá de cada sede cómo fomentan el ingreso de los alumnos -o sea, dependerá del Sindicato de Pescadores-.
  • Si bien el conseguir un trabajo parece motivación suficiente, conociendo lo difícil que se le hace a mucha gente aprender a programar, se que no es suficiente. Más todavía cuando se le va a enseñar algo muy teórico, sin presencia real en su vida cotidiana. Se van a frustrar y van a concluir “esto no es para mí” y se van a bajar del programa antes de tiempo.
  • El programa es gratuito. Entiendo que deba serlo y está bien, pero hay que estar consciente y contrarrestar sus efectos negativos. Cuando el curso es gratis, el compromiso del participante es bajo. Encima, cuanto más largo el curso, menos el compromiso. En este caso durará un año escolar, y lamento vaticinar, en base a mi experiencia con situaciones similares, una deserción muy alta. Muy alta. Y de los que lleguen al final, hay que ver cuántos aprueban los exámenes.
  • El programa no tiene un público definido. Si bien se apunta jóvenes, se invita a todos, personas de 30, 40, 50, jubilados o quien quiera aprender a programar. Si bien desde un punto de vista social parece correcto, no hay un mensaje claro. No es lo mismo enseñarle a un millenial que a una persona de 40, la forma de dar el mensaje debe ser distinta y si no lo es, alguien más se frustrará.

¿Cuál será el producto del plan?

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Programador, Profesor y Autor. Director de ITMaster Academy, enseñando programación. Escribo hace 25 años. En inglés escribo de temas técnicos en firt.dev

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Maximiliano Firtman

Maximiliano Firtman

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